Vladimir y Suzdal conforman las ciudades del famoso ‘Anillo de Oro’. Vladimir se sitúa en una abrupta orilla del río Kliazma y fue fundada en el año 1108 por Vladimir Monmaco, el último príncipe poderoso de Kiev, por ello lleva su nombre. No obstante, el verdadero constructor de la ciudad fue Andrei Bogoliubski, su nieto, hijo de Yuri Dolgoruki, quien tuvo la intención de trasladar la capital de la Rus antigua desde Kiev a la Región del norte cubierta de bosques. Entre los valiosos monumentos de la ciudad se encuentran la Catedral de la Asunción (1160) con los frescos de Andrey Rubliov y Daniil Chiorny, construida durante el reinado de Andrey Bogoliubski por maestros rusos. La catedral fue abundantemente decorada con talla de piedra, dorados y frescos, llegó a ser el prototipo de la Catedral de la Asunción del Kremlin de Moscú. La segunda maravilla de Vladimir es la Catedral de San Demetrio (1197), iglesia palaciega de los príncipes. Es un templo de una cúpula, arquitectura típica del siglo XII.

Entre todas las ciudades rusas antiguas, Suzdal ocupa un lugar especial. En ninguna parte se siente de modo tan palpable el “aroma de la antigüedad rusa” como en esta pequeña urbe que ha logrado conservar hasta nuestros días, casi sin cambios su magnífico aspecto arquitectónico y que se fue formando a lo largo de ocho siglos, con una enorme cantidad de monumentos sin igual.

Estar en Sudzal es como estar en un cuento de hadas: las catedrales son de piedra blanca, las iglesias de madera con esculturas talladas, las calles limpias y ordenadas, espectaculares praderas, y donde siempre se escuchan el sonido de las campanas. Sudzal cuenta con más de 200 monumentos arquitectónicos y culturales, y muchos de ellos están registrados en la lista de la UNESCO.